Verano tropical en el Ártico, islas Lofoten y Vesteralen (Noruega)

Cuando empecé a pensar dónde pasar unos días de verano, pensé ¿Cómo seria pasar un verano en unas islas del Ártico?

Noruega es el segundo país del mundo por número de islas, tiene casi 240.000, así que nos pusimos en ruta hacia el norte de Noruega para poder conocer algunas de sus islas, y es que hay una Noruega más allá de sus conocidos fiordos.

Pasaremos unos días por encima del Círculo Polar Ártico, en la Noruega más salvaje, un archipiélago compuesto por más de 2.000 islas, un paraíso natural y fotográfico, ponemos rumbo a las islas LOFOTEN y VESTERALEN.

¿Cómo llegar? Por la zona hay varios aeropuertos, y mucha distancia entre ellos, así que hay que tener claro la zona o ruta que quieras hacer, en función de los días que se dispongan. Una opción muy buena si tienes varios días es volar a Tromso.

Nosotros finalmente decidimos volar a Narvik, el aeropuerto más cercano a las islas Lofoten, ya que desde Tromso eran casi 6h en coche.

Volamos con la aerolínea SAS (Scandinavian Airlines), Barcelona-Oslo y Oslo-Narvik, y volvimos con Norwegian Airlines.

Las vistas del segundo vuelo sobrevolando la costa de Noruega, ha sido de los paisajes más espectaculares que he visto nunca, una costa salvaje salpicada de miles de islas.

Y esta fue nuestra ruta por el norte de Noruega:

Día 1

Aterrizamos en el pequeño aeropuerto de Narvik, y nos dirigimos al stand de Europcar a recoger nuestro coche.

Hoy es un día de vuelos y traslados.

Gracias al sol de medianoche que hay en esta época no se hace de noche, así que no hay que preocuparse de este tema para conducir.

Nos ponemos en ruta hacia Sortland, dónde dormiremos esta noche.

Por el camino ya vamos disfrutando de paisajes espectaculares, difícil transmitir en fotos la grandiosidad del insólito norte de Noruega, esto es para vivirlo y sentirlo.

Dormimos en el hotel Scandic Sortland.

Día 2

Después de un buen desayuno, nos ponemos en ruta hacia Andoya en las Islas Vesteralen, recorremos la carretera escénica FV974 y vamos parando por todos los lugares que nos resultan interesantes.

El día amanece espectacular, pero llevamos chubasquero, chaqueta y bañador, hay que ir prevenido por lo que pueda pasar, ya que en esta zona puedes tener tres estaciones en el mismo día, el tiempo es muy cambiante.

Fuimos parando en varias playas, playas muy espectaculares y solitarias.

Vivimos una autentica sensación tropical en pleno Ártico, arena blanquísima y agua transparente, todo un espectáculo.

Así que casi sin pensarlo, acabamos los cuatro en el agua, la posibilidad de un baño en el Ártico no se tiene cada día, y aunque el agua estaba fría, lucía un sol espectacular.

La costa norte de Noruega es mucho más templada de lo que se piensa debido a las corrientes del Golfo de México.

Sumando experiencias juntos

Las playas más bonitas y accesibles son las de Stave y Bleik.

Oye y ¿Podría ser este uno de los lavabos públicos más bonito del mundo?

Desde dentro tienes un botón para que el cristal se vuelva opaco o transparente, es el lavabo de Bukkejerka en plena carretera.

Justo al lado, a 2 minutos andando, también está el bonito faro de Borhella.

La carretera acaba en Andenes, pueblo pesquero conocido por sus excursiones para ver orcas o ballenas, ya que es uno de los mejores lugares del mundo para verlas en cualquier época del año.

Comemos por allí en la terraza del restaurante Arresten, dónde charlamos con varios noruegos y nos dan algunos consejos de la zona.

La carretera va bordeando la costa y es espectacular, se unen el verde
de las montañas con la arena blanca de la playa.

Por la tarde, nos desplazamos hasta el pequeño pueblo de Bø en Andøya, dónde pasaremos las dos siguientes noches en una pequeña casita a pie de mar.

Día 3

Amanecemos en nuestra casita azul, un alojamiento delante del mar espectacular.

Ahora sólo quiero volver allí en invierno para ver auroras boreales desde su terraza.

Por la mañana nos vamos a conocer los alrededores de dónde estamos alojados y llegamos a las playas solitarias de Aknes, absoluto relax que se respira por esta zona.

Vimos muchas estrellas de mar que arrastraba la marea.

Por la tarde hacemos una de las rutas más espectaculares de la zona, subimos a Matind, la montaña más emblemática de Andoya.

Hay un tema a tener en cuenta en esta zona, las rutas de trekking son cortas en distancia pero con mucho desnivel, la mayoría son prácticamente en vertical, y muchas de ellas presentan bastante dificultad.

Matind es un trekking espectacular que te deja sin aliento, espectacular y exigente a partes iguales.

Son 3,8 km, con un desnivel de 400 metros, nosotros lo hicimos en aprox. 3 horas y la dificultad es moderada, el primer km es complicado, hay que subir en vertical por piedras y a partir de este primer km, el resto de la ruta es fácil.

Volvemos a dormimos en Bø, Andøya.

Día 4

Hoy nos despedimos con pena de las islas Vesteralen y nos desplazamos hasta las islas Lofoten, aproximadamente 3 horas de coche.

Conducir por Noruega es espectacular, y desplazarte por carreteras secundarias la mejor opción, pararías cada 5 minutos.

En esta zona las islas más principales están conectadas por túneles y puentes, y las más remotas o pequeñas sólo puedes llegar en ferry, Noruega es el país con más túneles del mundo.

Llegamos a Henningsvaer, que nos daría la bienvenida a las islas Lofoten.

La mayoría son pueblos de pescadores muy pequeños, y se pueden visitar varios en la misma jornada.

Dimos una vuelta por allí, vimos su campo de fútbol, del cuál dicen que es uno de los más bonitos y remotos del mundo, la vista aérea es espectacular.

Comimos en Trevarefabrikken, una antigua fábrica rehabilitada, y probamos nuestro primer bun de canela, tan típicos de la zona, y tannnnnnn buenos.

Paramos también en Vagan Church y Rorvikstranda.

Estos días dormiremos en un apartamento Airbnb, en medio de la naturaleza pero muy cerca de Leknes.

Día 5

Amanecemos en las Lofoten, estoy feliz, un sueño más cumplido, había soñado muchas veces con visitar algún día esta zona de Noruega.

Hoy recorreremos la E-10 o la llamada carretera del rey, desde Leknes a A (el pueblo con el nombre más corto del mundo y última población de las Lofoten con acceso por tierra).

Me encanta la libertad de viajar en tú propio vehículo e ir parando en cualquier lugar que te parezca interesante.

Visitamos A y Tind, y empezamos a ver los rorbu, las cabañas de pescadores sobre pilonas, la típica casita roja de postal de Noruega.

Nuestra siguiente parada fue Reine, uno de los lugares más visitados y fotografiados de la zona, las vistas desde el puente son de postal, y es que no me extraña que la portada de Loney Planet de Noruega sea desde este lugar.

Paramos a comer en Sakiroya en Anitas Seafood, muy recomendable su sopa de pescado, su ubicación es preciosa, y además justo al lado tiene una cabaña muy fotogénica que me encantó.

La playa de Ramberg, Flakstad Church o Hammoy también merecen una parada, durante toda la ruta hay infinidad de lugares bonitos para parar.

Día 6

Hoy queríamos hacer un trekking, pero amanece lluvioso y muy nublado, es importante tener planes B y ser flexible si viajas a esta zona, ya que el clima es muy variable.

Nos vamos a conocer y pasear por la playa de Unstad, el paraíso de los surferos más al norte del mundo, en esta playa del Ártico surfean en verano, en invierno, con nieve, con auroras boreales etc…pura pasión.

En esta playa hay un pequeño y bonito hotel llamado Unstad Artic Surf, dónde dicen que están los mejores buns de canela del mundo, así que con frío y lluvia, un café y un bollito de canela era un plan más que apetecible.

La verdad es que estaban muy buenos, quizás cómo para decir que los mejores del mundo un poco exagerado ja ja ja, eso sí son grandes y como en general en Noruega, el importe es elevado.

Por la tarde nos acercamos hasta la montaña de Mannen, con la idea de hacer un trekking, pero la niebla tapaba completamente la cima, así que nos quedamos haciendo una ruta que bordeaba el mar muy bonita y recomendable.

La ruta conecta la ladera de Uttakleiv Beach con Haukland, una ruta lineal no circular, así que se puede hacer el tramo que quieras, en total son 8 km(4 km de ida y 4 km de vuelta), plana, con vistazas y apta para todas las edades, merece la pena hacerla completa.

Día 7

Estos días íbamos mirando la previsión de tiempo, y este día era el que mejor previsión había, así que nos vamos a un lugar que me hacía especial ilusión, es una pequeña isla cercana a la que se accede en ferry.

Nos dirigimos a la terminal de ferrys de Svolvaer, dejamos el coche allí aparcado y cogemos a pie el ferry.

A la isla que vamos, no nos hace falta coche, es muy pequeña y no hay carreteras.

En apenas 30 minutos de navegación llegábamos a Skroba Island, y lo mejor de todo de forma gratuita (aunque Noruega es caro, existen muchos ferrys gratuitos a islas menos visitadas).

Lo primero que hacemos al llegar es hacer un pequeño trekking a Skrovafjellet, su punto más alto, para ver la isla desde arriba y situarnos.

El trekking no es difícil pero tiene tramos con bastante pendiente y alguno de ellos con cuerdas, tardamos aproximadamente 1h 30m en completarlo.

Las vistas desde la zona más alta de la isla son MUY ESPECTACULARES.

Una vez que estuvimos arriba un buen rato disfrutando de las increíbles vistas, buscamos el camino para bajar a esa playa tan espectacular que habíamos visto desde arriba, y por supuesto a bañarnos.

La isla de Skrova nos robó el corazón completamente y nos lo guardamos como nuestro pequeño paraíso de Noruega, al que estoy segura que un día volveremos.

Día 8

Al día siguiente nos vamos a hacer el trekking para bajar a conocer la playa de Kvalvika Beach, esta playa hay que decir que sólo puedes acceder a ella andando y su entorno es virgen, una maravilla de lugar.

Aquí hay dos opciones, hacer un trekking a la cima del Ryten y ver la playa desde arriba, o hacer el trekking para bajar a la playa, nosotros decidimos hacer esta segunda opción.

Antes de viajar a Noruega vimos el reportaje de Netflix llamado «North of the sun» dónde dos chicos surferos vivieron durante meses en esta playa (incluido el oscuro y frío invierno), y construyeron una cabaña para vivir con materiales reciclables.

La cabaña sigue intacta después de varios años, y camuflada entre la naturaleza, así que a parte de hacer el trekking había motivación por verla.

Es de libre acceso, hay cartas de viajeros que han pasado por allí, latas de comida, sacos y cualquier cosa que puedas necesitar si te apetece pasar la noche allí.

La ruta es muy bonita y recomendable, estuvimos aproximadamente unas dos horas y media para completarla, hay que tener en cuenta que la ida y la vuelta es por el mismo camino, tiene zonas con bastante desnivel, y el aparcamiento es muy pequeño.

Por la tarde nos desplazamos hasta Nusfjord, la carretera es preciosa y finaliza allí, así que sólo el viaje hasta esta pequeña aldea de pescadores ya merece la pena.

Durante el día hay que pagar entrada para acceder a Nusfjord, ya que hay una especie de aldea-museo, a partir de las 18h de la tarde el acceso ya es libre.

Allí nos comimos una pizza en Oriana Kro, para despedirnos de las islas Lofoten, ya que es nuestra última noche en las Lofoten.

Día 9

Este día nos lo tomamos con calma, desayunamos en Huset Kafé de Leknes uno de nuestras cafeterías favoritas cercanas a nuestro alojamiento.

Y fuimos disfrutando lentamente del camino de regreso hasta el aeropuerto de Narvik (3h 30 m) , dónde devolvemos el coche y cogemos un vuelo con destino a Oslo.

En Oslo pasamos la tarde y el día siguiente, paseando sin prisa y disfrutando de su arquitectura y de sus bonitas cafeterías.

Día 10

Hoy tenemos el vuelo por la noche, así que pasamos todo el día conociendo la ciudad con calma.

Algunos de los lugares que más nos gustaron de Oslo, fueron:

-La zona de Tjuvholmen, ideal para pasear

-El edificio de la Ópera es precioso, con forma de iceberg.

-Damstredet

-Voyenparken, con una cascada dentro del parque.

-La biblioteca pública fue sin duda mi lugar preferido, no es un lugar para los libros es un lugar para las personas.

Cafeterías/restaurantes:

-Si eres un amante del motor en la Porsche Studios Oslo, puedes tomar un buen café rodeado de algún que otro Porsche.

-Honse-Lovisas Houses, una casita-cafetería justo al lado de la cascada de Voyenparken

-Mathallen Oslo, un mercado con paradas recomendable para comer algo informal

Y hasta aquí nuestro paso por Noruega, nos ha encantado pasar este verano en el Ártico, y descubrir una parte del norte de Noruega.

Estoy completamente segura que en alguna otra ocasión seguiremos conociendo y descubriendo otros rincones de este increíble país que tan buenos momentos nos ha regalado.

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